Así quedó la clasificación del campeonato X

Ganadores absolutos

Reconozco que soy una de esas torpes que, a poco que llueva y coja una acera con algo de pendiente… Resbalón y al charco!. Entonces el pudor puede más que el dolor. Echo un vistazo a derecha y a izquierda. Compruebo el grado de bochorno basándome en la cantidad de gente que me mira desternillada de risa y, si está en niveles bajos o intermedios, me levanto con la dignidad de una condesa y sigo mi camino altiva -«toda tiesa» diría mi madre-, con el rostro inmutable y las lágrimas a punto de «resbalar» para mezclarse entre las gotas de lluvia.

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Y sí, con la de años que tuvimos la oficina del «Aki» en la calle Don Jaime, sus adoquines han sobado más mis posaderas que el baboso de turno en los tiempos del Yuppies.

Unos semifinalistas de nivel

Reconozco que soy una de esas torpes que, a poco que llueva y coja una acera con algo de pendiente… Resbalón y al charco!. Entonces el pudor puede más que el dolor. Echo un vistazo a derecha y a izquierda. Compruebo el grado de bochorno basándome en la cantidad de gente que me mira desternillada de risa y, si está en niveles bajos o intermedios, me levanto con la dignidad de una condesa y sigo mi camino altiva -«toda tiesa» diría mi madre-, con el rostro inmutable y las lágrimas a punto de «resbalar» para mezclarse entre las gotas de lluvia.

Y sí, con la de años que tuvimos la oficina del «Aki» en la calle Don Jaime, sus adoquines han sobado más mis posaderas que el baboso de turno en los tiempos del Yuppies.

EL cóctel

Reconozco que soy una de esas torpes que, a poco que llueva y coja una acera con algo de pendiente… Resbalón y al charco!. Entonces el pudor puede más que el dolor. Echo un vistazo a derecha y a izquierda. Compruebo el grado de bochorno basándome en la cantidad de gente que me mira desternillada de risa y, si está en niveles bajos o intermedios, me levanto con la dignidad de una condesa y sigo mi camino altiva -«toda tiesa» diría mi madre-, con el rostro inmutable y las lágrimas a punto de «resbalar» para mezclarse entre las gotas de lluvia.

Ganadores

Y sí, con la de años que tuvimos la oficina del «Aki» en la calle Don Jaime, sus adoquines han sobado más mis posaderas que el baboso de turno en los tiempos del Yuppies.

Actuó Michael J.

Reconozco que soy una de esas torpes que, a poco que llueva y coja una acera con algo de pendiente… Resbalón y al charco!. Entonces el pudor puede más que el dolor. Echo un vistazo a derecha y a izquierda. Compruebo el grado de bochorno basándome en la cantidad de gente que me mira desternillada de risa y, si está en niveles bajos o intermedios, me levanto con la dignidad de una condesa y sigo mi camino altiva -«toda tiesa» diría mi madre-, con el rostro inmutable y las lágrimas a punto de «resbalar» para mezclarse entre las gotas de lluvia.

Y sí, con la de años que tuvimos la oficina del «Aki» en la calle Don Jaime, sus adoquines han sobado más mis posaderas que el baboso de turno en los tiempos del Yuppies.

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